La estenosis lumbar es un estrechamiento del canal por donde pasa la médula espinal que puede provocar dolor, hormigueo y pérdida de fuerza en las piernas. Aprende qué es, qué síntomas da y cómo empezar a mejorar con 3 ejercicios sencillos y seguros.

Aviso importante: Este artículo resume y organiza el contenido de un vídeo educativo. No sustituye la valoración de un profesional sanitario.

¿Qué es la estenosis lumbar del canal medular?

Cuando hablamos de estenosis espinal lumbar nos referimos a un estrechamiento del canal por donde pasa la médula espinal en la parte baja de la espalda.

  • Lumbar: es la zona baja de la columna, la última parte antes del sacro.
  • Espinal: hace referencia al canal o «agujerito» por donde pasa tu médula.
  • Estenosis: significa que ese espacio se va estrechando.

Ese canal debería tener un espacio suficiente para que la médula y las raíces nerviosas «convivan» sin presión. Cuando, por distintos motivos, el espacio se reduce, se habla de estenosis del canal medular. Ese estrechamiento puede terminar irritando o comprimiendo la médula y los nervios, y ahí empiezan los síntomas.

No se trata de una lesión repentina, sino de un proceso degenerativo con el paso del tiempo. Las estructuras que rodean la médula (discos, vértebras, articulaciones) van cambiando y pueden llegar a invadir el canal, reduciendo el espacio disponible.

Causas frecuentes de estenosis lumbar

Según lo que explica Roberto Galván, las causas más habituales son:

  • Hernia o protusión discal que, poco a poco, va cerrando el canal.
  • Desplazamiento de la vértebra (como una anterolistesis o su contrario), de forma que la vértebra se mueve y «ahorca» parcialmente la médula en un punto concreto.
  • Protuberancias óseas debidas al desgaste, que van ocupando espacio dentro del canal.
  • Artrosis facetaria y escoliosis degenerativa, que modifican la forma de las articulaciones y contribuyen al estrechamiento.
  • Operaciones previas que han generado tejido cicatricial; esa cicatriz puede estrechar el canal.
  • Hernias discales antiguas que han cicatrizado dejando un «callo» que ocupa espacio.

Más allá del nombre de la causa concreta, el problema clave es siempre el mismo: falta de espacio para la médula y los nervios en la zona lumbar.

Síntomas y señales de alarma de la estenosis lumbar

La estenosis lumbar tiene una sintomatología bastante característica. Entre las más frecuentes están:

  • Dolor lumbar que aumenta al caminar o al estar de pie quieto.
  • Pesadez, entumecimiento o adormecimiento en una o en ambas piernas.
  • Hormigueos o sensación rara en las piernas.
  • En casos más severos, pérdida de fuerza en una o las dos piernas.

Hay un detalle muy importante: muchas personas notan alivio al sentarse o al inclinarse hacia delante (por ejemplo, al agacharse). Esa flexión de la columna abre un poco el canal y reduce la presión sobre la médula, por eso el dolor puede disminuir en esa posición.

En casos avanzados pueden aparecer:

  • Calambres
  • Sensación de quemazón en la zona lumbar o en las piernas

Estos síntomas también pueden estar presentes en otras patologías como una hernia discal, por lo que no sirven por sí solos para hacer un diagnóstico definitivo.

Claudicación neurogénica: una señal muy típica

Una señal muy característica de la estenosis del canal medular es lo que se llama claudicación neurogénica:

Puedes caminar unos 100–200 metros, pero después necesitas sentarte porque el dolor o la pesadez en las piernas te lo impiden.

Si te ocurre algo así de forma repetida, es una pista importante para tu médico o tu especialista.

¿La causa es estenosis o discopatía? Diferencias clave

Los síntomas pueden confundirse con otras patologías de columna, como una discopatía (problemas en el disco intervertebral, como hernias o protusiones). Roberto señala una diferencia orientativa:

En estenosis del canal medular:

  • Al sentarte o agacharte, el dolor mejora.
  • Al ponerte de pie o caminar, el dolor empeora.

En discopatía:

  • Al sentarte, el dolor aumenta.
  • Al moverte, suele mejorar.

Aun así, insiste en que la única forma objetiva de distinguir con seguridad una estenosis de otras patologías es a través de una resonancia magnética. Pero esto no significa que tengas que esperar a la resonancia para empezar a trabajar tu espalda: la forma de moverte y entrenar será clave en ambos casos.

¿Cómo se diagnostica la estenosis lumbar?

El diagnóstico no se hace solo «a ojo». Suelen combinarse varias herramientas:

1. Exploración clínica

Es la valoración básica que puede hacer tu médico o especialista. Incluye:

  • Revisión de tus reflejos.
  • Evaluación de la fuerza muscular en piernas.
  • Pruebas de sensibilidad (notas bien el tacto, el frío, el calor, etc.).

Sirve para valorar si hay compromiso neurológico y orientar el diagnóstico.

2. Resonancia magnética

Es la prueba más útil para ver el grado de estrechamiento del canal y la altura exacta a la que ocurre (por ejemplo, L4-L5, L5-S1, etc.). Además permite:

  • Ver si, además del canal medular, hay alguna raíz nerviosa comprimida.
  • Identificar si hay hernia, protusión, artrosis u otras alteraciones asociadas.

Es la prueba que confirma con más precisión la estenosis del canal medular.

3. Electromiograma

En algunos casos se complementa con un electromiograma, en el que se utilizan agujas muy finas para medir la actividad eléctrica de los nervios y músculos.

El objetivo es descartar una radiculopatía (un nervio concreto comprimido) o entender mejor si la pérdida de sensibilidad o fuerza viene de la estenosis del canal o de una compresión nerviosa localizada.

Tratamientos habituales… y lo que falta en medio

Tratamiento conservador clásico

Lo más habitual es empezar con lo que se llama tratamiento conservador, que suele incluir:

  • Masajes
  • Terapias no invasivas como radiofrecuencias, relajaciones musculares o neuromodulación
  • Infiltraciones o bloqueos facetarios para intentar reducir la inflamación y el dolor
  • Medicación para el dolor y la inflamación

Todo esto puede aliviar síntomas, pero no cambia necesariamente la causa de fondo: la falta de estabilidad y fuerza en la columna.

Cirugía descompresiva

Cuando el dolor persiste o la compresión es muy severa, se suele valorar una cirugía descompresiva. El objetivo es retirar el tejido que invade el canal medular:

  • Se elimina el trozo de disco, hueso o tejido cicatricial que estrecha el canal.
  • Hoy en día se hace con técnicas mínimamente invasivas, con incisiones pequeñas en la zona lumbar.

El problema, como señala Roberto, es que muchas veces pasamos de tratamientos pasivos (masajes, infiltraciones, medicamentos) a una cirugía, sin abordar el paso intermedio que podría marcar la diferencia: ganar fuerza, estabilidad y movilidad de forma específica.

Tu cuerpo se está protegiendo (aunque no lo parezca)

Un concepto muy importante del vídeo es entender que, muchas veces, lo que vemos como «problema» (hernia que cicatriza, callo óseo, tejido cicatricial) es en realidad una respuesta de protección del cuerpo.

Cuando un disco o una zona de la columna se daña por falta de estabilidad y fuerza, el cuerpo intenta estabilizar esa área:

  • Genera cicatriz.
  • Crea una especie de «callo» que fija la zona.
  • Envía sustancias al área, generando inflamación para repararla.

El resultado puede ser que ese callo o tejido cicatricial estreche el canal medular, y ahí aparece la estenosis.

¿Qué pasa si solo apagamos la inflamación?

Las infiltraciones, los fármacos o ciertos procedimientos pueden:

  • Bajar la inflamación.
  • Reducir el dolor en el corto plazo.

Pero, como explica Roberto, eso no elimina el tejido cicatricial ni corrige la inestabilidad que provocó el problema. Además, al «anular» artificialmente la inflamación, estamos interfiriendo en un proceso que el cuerpo utiliza para reparar.

La propuesta: fuerza, estabilidad y tiempo de recuperación

La idea es sencilla:

  • Dejar que el cuerpo lleve a cabo sus procesos fisiológicos de reparación.
  • A la vez, fortalecer la columna y ganar estabilidad en la zona lumbar.
  • Mejorar la movilidad de otras articulaciones que están sobrecargando la zona donde se estrecha el canal.

Así, el cerebro «entiende» que la zona está más estable y segura, se reduce la necesidad de esa hiperprotección y, en muchos casos, pueden disminuir el dolor y la sensibilidad exagerada que sientes.

3 ejercicios para estenosis lumbar sin riesgos

Los siguientes ejercicios son una propuesta de nivel iniciación para personas con estenosis del canal lumbar. Siguen una lógica muy clara:

  • Movimientos suaves y controlados
  • Mucha atención a la respiración
  • Activación del abdomen para proteger la zona lumbar
  • Sin forzar rangos de movimiento dolorosos

👉 Recomendaciones generales:

  • Haz la secuencia completa solo una vez al día.
  • En cada ejercicio, realiza 8 repeticiones tal y como se indica.
  • No fuerces. Lo que tu cuerpo permita está bien al principio.
  • Si aparece un dolor intenso o diferente al habitual, detente.

Ejercicio 1 – Flexión sentada abrazando cojines

Este ejercicio aprovecha el efecto de la flexión (agacharte hacia delante), que suele aliviar la estenosis, y añade activación abdominal.

Material

  • Una silla (o banco)
  • Dos cojines (o una pelota algo grande, pero en el vídeo se usan cojines)

Posición inicial

  • Siéntate al filo de la silla, no al fondo.
  • Separa las piernas para dejar un espacio entre ellas.
  • Coloca dos cojines uno sobre otro y apóyalos en tu abdomen.
  • Abraza los cojines con ambas manos.

Ejecución

  • Coge aire en la posición inicial.
  • Al soltar el aire, déjate caer suavemente hacia delante, abrazando los cojines.
  • Mientras exhalas, aprieta la barriga hacia dentro.
  • Cuando te quedes sin aire, mantente ahí un momento.
  • Vuelve a coger aire, y al soltarlo sigue bajando un poco más, siempre sin forzar.
  • Repite este patrón de coger aire–soltar–bajar hasta llegar a tu tope cómodo.
  • Una repetición completa sería el recorrido desde arriba hasta tu máximo cómodo.

Haz 8 repeticiones completas.

No busques llegar «más abajo» que nadie; lo importante es que el cuerpo se vaya soltando progresivamente con los días.

Ejercicio 2 – Aplastar el cojín con la zona lumbar

Aquí se trabaja la activación abdominal profunda y el control de la curva lumbar.

Material

  • Un cojín no muy grande
  • Si resulta demasiado molesto, puedes usar una toalla pequeña enrollada

Posición inicial

  • Túmbate boca arriba.
  • Coloca el cojín debajo de la zona lumbar.
  • Dobla las piernas, apoyando los pies en el suelo.
  • Al tumbarte, notarás que el cojín hace que la espalda se arquee algo más de lo normal; puede resultar incómodo al principio.
  • Si es demasiado molesto, pasa a usar una toalla menos gruesa.

Ejecución

  • Desde esa posición arqueada, coge aire.
  • Al soltar el aire, aprieta el abdomen e intenta aplastar el cojín contra el suelo.
  • Es como hacer una retroversión de cadera, llevando la zona lumbar hacia el suelo.
  • Mantén unos instantes esa presión, con la barriga apretando hacia dentro.
  • Relaja, vuelve a la posición inicial y repite.

Cada ciclo de coger aire–soltar–aplastar el cojín cuenta como una repetición.

Realiza 8 repeticiones.

Es normal que notes que, al coger aire, el lumbar se arquea algo más, y al soltar puedas controlar ese arco y acercar la espalda al suelo.

Este ejercicio te enseña a controlar la posición de la zona lumbar y a activar la musculatura que la estabiliza.

Ejercicio 3 – Empuje brazos-piernas con lumbar pegado al suelo

En este ejercicio se añade trabajo isométrico (sin movimiento) de la zona central del cuerpo, manteniendo la espalda bien protegida.

Es importante dominar antes el ejercicio 2 (aplastar el cojín) para poder colocar bien la espalda en este.

Posición inicial

  • Túmbate boca arriba, esta vez sin cojín.
  • Coloca la zona lumbar lo más pegada posible al suelo, como en la posición final del ejercicio 2.
  • Eleva las piernas hasta que los muslos queden perpendiculares al suelo (rodillas flexionadas a unos 90º).
  • Coloca las manos sobre las rodillas.

Ejecución

  • Coge aire en la posición inicial.
  • Al soltar el aire: empuja con las manos contra las rodillas, y al mismo tiempo empuja con las rodillas contra las manos (fuerza en sentido contrario), aprieta la barriga hacia dentro y pega todavía más la zona lumbar al suelo.
  • Mantén esa presión de 3–4 segundos.
  • Luego relaja, coge aire y repite.

Realiza 8 repeticiones (8 veces ese ciclo de presión + relajación).

No se trata de empujar con máxima fuerza, sino de crear una tensión activa que active todo el núcleo abdominal mientras la zona lumbar permanece protegida contra el suelo.